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Todo sobre la Diabetes

Diabetes

¿Qué es la diabetes?

Una definición sencilla de la Diabetes podría ser el incremento de los niveles de azúcar (glucosa) en la sangre, debido a una deficiencia (absoluta o relativa) en los niveles de insulina, una hormona producida por el páncreas. En la diabetes, la glucosa se acumula en la sangre después de las comidas, originando que la glucemia suba más y que retorne a la línea basal más lentamente que en los individuos normales.

La insulina es la hormona encargada de ayudar a que la glucosa entre a las células para suministrarles energía. La diabetes se caracteriza por la existencia de un exceso de glucosa extracelular y una deficiencia intracelular. Asimismo, se produce una disminución en la entrada de aminoácidos en los músculos y un incremento de la lipólisis (metabolismo de los lípidos para obtener energía).

La diabetes mellitus es la diversidad de anormalidades causadas por la deficiencia de insulina. En la antigüedad se consideraba que la diabetes mellitus era cuando la orina se caracterizaba por tener un sabor dulce, mientras la diabetes insípida era cuando no tenía sabor alguno. En la actualidad, la diabetes insípida es el padecimiento producido por lesiones de la glándula hipófisis y en el hipotálamo, y se caracteriza por producir una sed extrema y una cantidad excesiva de orina. Por otro lado, la diabetes no calificada, se utiliza como sinónimo de diabetes mellitus.

Tipos de diabetes.

De acuerdo con la Organización Mundial de Salud (OMS), existen 3 tipos de diabetes, a saber:

  • Diabetes Tipo 1 (diabetes insulino-dependiente): consiste en la deficiencia absoluta de insulina, en donde el cuerpo no produce esta hormona. Representa entre un 5 y un 10% de los pacientes con diabetes. Se debe a la destrucción de las células beta del páncreas, responsables de producir la insulina que el cuerpo necesita.
  • Diabetes Tipo 2: consiste en la producción y/o utilización inadecuada de la insulina. Representa entre un 90 y un 95% de los pacientes con diabetes. Se caracteriza por una resistencia a la insulina.
  • Diabetes Gestacional: ocurre durante el período de embarazo, en la mayoría de los casos es transitoria y desaparece cuando nace el bebé. Este tipo de diabetes ocurre entre el 2 y el 10% de los embarazos. Si bien es cierto que representa un riesgo para la madre, también lo sufre el bebé, incrementando el peso del mismo, así como las probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 cuando sea adulto.

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¿Qué es la resistencia a la insulina?

La resistencia a la insulina consiste en la reducción de respuesta que tienen las células del cuerpo (hígado, músculos y cerebro) ante la presencia de la insulina para utilizar la glucosa, metabolizarla y transformarla en energía. Es decir, es la poca o nula sensibilidad de las células del cuerpo ante el estímulo de la insulina, para absorber y procesar la glucosa que se encuentra en la sangre. Esta condición del organismo, aunada a una deficiencia en la producción de insulina por el páncreas, puede terminar originando diabetes tipo 2.

La resistencia a la insulina se caracteriza por mantener unos niveles de insulina en sangre muy elevados, de ahí a que también se le conozca como hiperinsulinemia. El origen está en la sobreproducción realizada por el páncreas para lograr mantener controlada la glucemia o glucosa.

Las personas más propensas a desarrollar la resistencia a la insulina son:

  • Tener un historial médico familiar con diabetes tipo 2.
  • Mujeres con síndrome de ovario poliquístico.
  • Personas con sobrepeso y/o que realicen poca actividad física.
  • Tener malos hábitos alimenticios (alta ingesta de carbohidratos refinados y grasas).
  • Estrés elevado y recurrente.

Causas de la diabetes.

Las principales causas de la diabetes son:

  • Tendencia hereditaria o genética familiar. Está asociada a la diabetes tipo 1 y tipo 2. Ciertas cargas genéticas pueden hacer que algunas personas sean más propensas a desarrollar la diabetes.
  • Resistencia a la insulina. Esta patología origina que los músculos, el hígado y el cerebro no utilicen correctamente la insulina, originando una sobreproducción de insulina por parte del páncreas. Con el tiempo esta producción se ve disminuida, elevando los niveles de azúcar en sangre, trayendo como consecuencia la aparición de la diabetes tipo 2.
  • Personas con sobrepeso y/o que realicen poca actividad física. Esto está directamente vinculado con la resistencia a la insulina y, por consiguiente, con la diabetes tipo 2.
  • Enfermedades hormonales como el hipertiroidismo y el síndrome de Cushing, en donde se vea afectada la adecuada producción y utilización de la insulina.
  • Antecedentes de diabetes gestacional.
  • Enfermedades del páncreas. Ejemplo: pancreatitis o cáncer de páncreas.
  • Efectos secundarios de algunos medicamentos utilizados para tratar VIH, tratamientos psiquiátricos, lupus, artritis reumatoide, tratamientos para evitar rechazos de órganos trasplantados, entre otros. Estos medicamentos pudiesen afectar el funcionamiento de las células beta del páncreas, encargadas de producir la insulina.

Síntomas y signos de la diabetes.

Los principales síntomas de la diabetes son:

  • Incremento en el volumen de la orina (poliuria).
  • Incremento de la sed (polidipsia).
  • Pérdida de peso a pesar del incremento de la ingesta de alimentos (polifagia).
  • Incremento del nivel de azúcar en la sangre (hiperglucemia).
  • Presencia de glucosa en la orina (glucosuria).
  • Cetosis, que ocurre cuando el organismo deja de utilizar como fuente primaria de energía la glucosa para sustituirla por las grasas.
  • Insuficiencia renal (en casos graves se puede llegar a requerir diálisis e inclusive trasplante).
  • Problemas en la vista que pueden terminar en ceguera permanente.
  • Enfermedades vasculares y coronarias.
  • Coma diabético, que ocurre cuando el individuo pierde la conciencia debido a un nivel de glucosa en sangre excesivamente elevado (hiperglucemia).

Consecuencias de la diabetes.

Las consecuencias se traducen en un deterioro de la salud general del individuo. Comprometiendo la vista, los riñones y el sistema vascular (llegando a producir amputaciones de las extremidades inferiores). También produce enfermedades coronarias y enfermedades del sistema nervioso periférico (entumecimiento o temblor de extremidades, incontinencia, impotencia, vértigos, debilidad muscular, dificultad para tragar o disfagia, etc.).

En resumen, las anormalidades metabólicas de la diabetes, generan una disminución de la entrada de glucosa en diferentes tejidos del organismo. Esta hiperglucemia (exceso de azúcar en la sangre) produce a su vez, glucosuria, poliuria y polidipsia. Debido a la deficiencia de glucosa intracelular, se estimula el apetito en el individuo, originándose polifagia.  La obtención de energía se logra a través de la metabolización de las grasas, generando una pérdida de peso en el individuo.

Diagnóstico de la diabetes.

El diagnóstico se realiza aplicando alguna de las siguientes pruebas:

  • Glucosa plasmática en ayunas. Consiste en revisar el nivel de glucosa en sangre, luego de realizar una ayuna de aprox. 12 horas, en donde no se debe ingerir ningún alimento ni bebida (sólo un poco de agua).
  • Prueba de tolerancia a la glucosa oral. Consiste en realizar una prueba de nivel de glucosa en sangre en ayunas, y otra dos horas después de ingerir una cantidad determinada de glucosa líquida. Este análisis indica cómo responde el organismo ante la ingesta de glucosa.
  • Prueba casual de glucosa plasmática. Se utiliza de manera recurrente cuando el paciente ya está diagnosticado con diabetes y se requiere una revisión del nivel de glucosa en sangre a lo largo del día. Esta prueba no requiere que se realice el ayuno nocturno. También se puede aplicar esta prueba cuando una persona presenta ciertos síntomas que puedan hacer sospechar que el nivel de azúcar en sangre esté alterado, aún y cuando el paciente no esté diagnosticado con diabetes.

Ahora bien, estos diagnósticos deben realizarse para:

  • Diabetes tipo 1. Cuando existan miembros de la familia con esta enfermedad o cuando existan síntomas en el paciente que hagan sospechar su existencia.
  • Diabetes tipo 2. Cuando existan miembros de la familia con esta enfermedad y/o cuando la persona tenga uno o más factores de riesgo (ejemplo obesidad, resistencia a la insulina, etc.).
  • Diabetes gestacional. De manera preventiva, sería recomendable hacer una prueba de tolerancia a la glucosa oral aunque no existan antecedentes en la paciente. De esta manera se pueden tomar medidas correctivas a tiempo y evitar el desarrollo de la enfermedad durante el embarazo.

Nota: se considera que una persona tiene prediabetes cuando el nivel de glucosa en sangre es mayor a lo normal, pero no lo suficiente como para ser diagnosticado con esta enfermedad. En este caso, el paciente debe tener un seguimiento médico minucioso, puesto que está muy cerca de desarrollar diabetes tipo 2.

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Tratamiento para la diabetes.

Los tratamientos varían de acuerdo con las tipologías, a saber:

  • Diabetes tipo 1: Inyección de insulina, ya que el organismo no la produce. La dosis varía para cada paciente y deberá ser recetado por un médico.
  • Diabetes tipo 2: En algunos casos el paciente requiere medicación oral (ej.: metformina) que ayude a reducir la cantidad de glucosa que produce el hígado y mejore la utilización de la insulina. Con el paso del tiempo es posible que el paciente requiera de varios medicamentos para poder mantener controlada la glucosa en sangre, e inclusive puede que llegue a requerir la inyección de insulina.
  • Diabetes gestacional: los tratamientos son similares que en el caso de diabetes tipo 2.

En cualquiera de los casos, los tratamientos siempre deben ir acompañados de una alimentación saludable (evitando alimentos con un alto índice glucémico), incrementar la actividad física diaria y reducir los niveles de estrés.

Prevención de la diabetes.

Como prevención se recomienda:

  • Mantener una alimentación saludable y balanceada, reduciendo o eliminando la ingesta de carbohidratos refinados y con un alto índice glucémico. Asimismo, dar prioridad al consumo de grasas saludables.
  • Realizar actividades físicas diarias (hacer ejercicios aeróbicos y anaeróbicos).
  • Reducir los niveles de estrés. Un alto nivel de estrés origina que aumente el nivel de glucosa en sangre; si este estrés se genera de manera prolongada puede terminar por producir problemas de diabetes en el individuo. Para ello se recomienda hacer ejercicios físicos, ejercicios de respiración, terapias de relajación, hacer actividades de recreación o buscar ayuda de un profesional capacitado en caso de requerirlo.
  • Hacer revisiones médicas periódicas de manera de verificar que los valores de glucosa e insulina se mantengan en niveles normales. Esta recomendación pasa a ser casi obligatoria cuando existan antecedentes familiares de esta enfermedad.

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