
En el mundo del desarrollo personal, la salud mental y la educación somática, entender cómo funciona nuestra mente es una de las herramientas más poderosas para transformar nuestra vida. Entre los conceptos más valiosos se encuentra el Locus de Control, una teoría psicológica que explica cómo interpretamos los eventos de nuestra vida y desde dónde sentimos que podemos influir en ellos.
Este concepto, aunque se estudia desde hace décadas, sigue siendo clave para comprender la autoconfianza, el empoderamiento, la gestión emocional, la ansiedad, el estrés y nuestro nivel de proactividad ante la vida. En Esto Va de Salud, donde trabajamos la mentalidad y la conexión cuerpo-mente, el Locus de Control es un tema esencial porque influye directamente en cómo reaccionamos, cómo nos cuidamos y cómo construimos nuestro bienestar.
En este artículo exploramos qué es, cuáles son sus tipos, cómo afecta nuestra salud y cómo podemos fortalecer un Locus de Control más sano y equilibrado.
¿Qué es el Locus de Control?
El concepto “Locus de Control” fue introducido por el psicólogo Julian Rotter en 1954 dentro de la Teoría del Aprendizaje Social. Hace referencia a la forma en la que las personas interpretan las causas de lo que les sucede.
En términos simples, es la creencia —muchas veces inconsciente— sobre cuánto control tenemos sobre los resultados de nuestra vida.
Dependiendo de esta percepción, las personas pueden ubicarse en dos grandes categorías:
- Locus de control interno: la persona siente que sus acciones, decisiones, esfuerzo y actitudes influyen directamente en su vida.
- Locus de control externo: la persona cree que su vida depende mayormente de factores externos como suerte, destino, circunstancias, otras personas o factores fuera de su control.
Todos tenemos ambos, pero uno suele predominar dependiendo de nuestra historia, aprendizajes, experiencias familiares, educación, cultura y vivencias emocionales.
Locus de Control Interno: características y beneficios
Una persona con Locus de Control interno suele pensar:
- “Si me esfuerzo, puedo lograrlo.”
- “Lo que hago tiene impacto.”
- “Puedo tomar decisiones para mejorar mi vida.”
Estas son personas que:
- Son proactivas.
- Se sienten capaces de resolver problemas.
- Tienen más autoconfianza y seguridad.
- Buscan alternativas cuando algo sale mal.
- Reconocen sus éxitos como fruto de su compromiso.
- Se relacionan mejor con la responsabilidad personal sin caer en la culpa.
Beneficios para la salud mental
Un Locus de Control interno se relaciona con:
- Menos ansiedad
- Menos estrés
- Mayor bienestar emocional
- Mejor autoestima
- Mayor resiliencia
- Mayor capacidad para hacer cambios positivos
Cuando sentimos que tenemos poder sobre nuestra vida, nuestro sistema nervioso se calma, nos sentimos con más agencia y nuestra mente interpreta los desafíos como manejables.
Locus de Control Externo: características y riesgos
Una persona con Locus de Control externo suele sentir que la vida “le pasa”, más que participar activamente en ella. Tiende a pensar:
- “No puedo hacer nada, las cosas son así.”
- “Depende de otros.”
- “Tuve mala suerte.”
- “No tiene sentido intentar, igual no cambiará.”
En muchos casos, el Locus de Control externo aparece después de experiencias de:
- Sobreprotección.
- Críticas constantes.
- Falta de validación emocional.
- Ambientes donde no se permitía tomar decisiones.
- Traumas.
- Situaciones donde la persona realmente no tenía control (infancia, enfermedad, crisis, violencia, etc.).
Consecuencias en el bienestar
Un Locus de Control externo predominante puede contribuir a:
- Mayor ansiedad
- Sensación de indefensión o bloqueo
- Pensamientos negativos recurrentes
- Baja autoestima
- Procrastinación o falta de acción
- Dependencia emocional
- Estrés elevado
- Dificultad para tomar decisiones
Desde la teoría polivagal, un Locus de Control externo mantenido en el tiempo puede activar respuestas de supervivencia: congelamiento, sumisión, evitación o hiperactivación.
¿Es malo tener Locus de Control externo?
No necesariamente. Hay situaciones donde reconocer los factores externos es clave:
- Una crisis global.
- Un desastre natural.
- Una enfermedad.
- Decisiones que dependen de otras personas.
- Cambios sociales o económicos.
Lo dañino no es tenerlo, sino que se vuelva absoluto, generando la creencia de que nunca podemos cambiar nada.
La clave está en el equilibrio: saber qué depende de ti y qué no.
Cómo influye el Locus de Control en la ansiedad
Este punto es importante para mi, ya que en Esto va de Salud trabajamos la ansiedad desde la somática, PNL y bienestar integral.
Cuando creemos que no tenemos control sobre nuestra vida, nuestro sistema nervioso entra en alerta. La mente interpreta el entorno como impredecible e inseguro. Esto produce:
- Sobreactivación simpática (estrés, lucha o huida).
- Bloqueo o congelamiento (respuesta dorsal vagal).
- Pensamientos de anticipación catastrófica.
- Sentimiento de impotencia y frustración.
Por eso, fortalecer el Locus de Control interno contribuye a regular el sistema nervioso, calmar la ansiedad y mejorar la sensación de seguridad interior.
Factores que influyen en nuestro Locus de Control
El Locus de Control no es algo fijo: cambia con el tiempo y puede entrenarse.
Algunos factores influyentes:
1. La infancia
Ambientes donde se permitía tomar decisiones y aprender de errores fomentan un Locus interno.
2. Figuras de autoridad
Padres, maestros, cuidadores… sus mensajes y actitudes dejan huella.
3. Experiencias traumáticas
Pueden generar indefensión aprendida.
4. Cultura
Latinoamérica, por ejemplo, tiene mayor tendencia al locus externo por factores religiosos, sociales y familiares.
5. Autoimagen
Las creencias sobre una misma condicionan la percepción del control.
Cómo fortalecer un Locus de Control interno saludable
1. Identifica qué sí depende de ti
No todo, pero siempre hay algo:
- Tu actitud
- Tu respuesta emocional
- Tus hábitos
- Tu lenguaje interno
- Tu autocuidado
- Tus decisiones
- Tu tiempo
- Tu energía
2. Cambia el lenguaje
Apliquemos la PNL:
❌ “No puedo hacer nada.”
✔️ “Puedo hacer algo pequeño para avanzar.”
❌ “Todo me sale mal.”
✔️ “Hoy puedo intentar una cosa diferente.”
❌ “Soy así.”
✔️ “Estoy aprendiendo a hacerlo de otra manera.”
3. Prácticas somáticas para recuperar agencia
El cuerpo es clave para sentir control interno.
- Respiración consciente
- Movimiento suave
- Exploración sensorial
- Grounding
- Ejercicios de presencia
- Reconectar con la percepción interna (interocepción)
Todo esto envía una señal de “estoy aquí, habito mi cuerpo, estoy presente”.
4. Establece pequeñas metas realizables
El éxito repetido construye confianza.
5. Revisa tus narrativas internas
¿Qué historia te cuentas?
6. Acepta lo que no depende de ti
Curiosamente, aceptar lo externo fortalece el control interno sobre lo que sí puedes cambiar.
El Locus de Control es una herramienta fundamental para comprender cómo pensamos, cómo actuamos y cómo nos relacionamos con nuestra vida. Trabajarlo no solo fortalece la autoconfianza, sino que también ayuda a manejar la ansiedad, cultivar una mentalidad más saludable y mejorar nuestro bienestar general.
Y lo más importante: no es algo fijo; se puede entrenar, desarrollar y sanar.
Tu mentalidad es un músculo.
Tu bienestar es un camino.
Y tú siempre puedes dar el siguiente paso.
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